Enseñándole el Concepto de Sororidad a Nuestras Chicas

Yo tenía 14 años cuando salió la película Mean Girls, película adaptada por Tina Fey de uno de mis libros favoritos sobre las dinámicas entre chicas adolescentes “Queen Bees and Wannabes” escrito por Rosalind Wiseman. Me vi la película tantas veces que me se el diálogo de memoria (un talento poco conocido y poco útil). Y aún hoy, 14 años después, me encuentro refiriéndome a sus escenas y diálogos cuando hablo con madres y padres con hijas en edad adolescente.

Mis escenas favoritas han cambiado a lo largo de los años, pero creo que hoy en día podría ser la siguiente:

En ella, Tina Fey – que interpreta el papel de la maestra – le dice a las chicas en una reunión “tienen que dejar de llamarse zorras entre Uds., lo único que hace es darle permiso a los hombres para que lo hagan también.”

¿Por qué es tan importante este mensaje?

Las mujeres hemos sido criadas con la idea que tenemos que competir con otras chicas para darnos “nuestro lugar”. Quién es la más bonita, la más inteligente, la más amable, la más popular. Los adjetivos cambian a medida que las chicas crecen, pero pareciera que el mensaje sigue siendo el mismo: “la otra chica es tu enemiga.”

Un artículo para el New York Times escrito por Emily V. Gordon, psicoterapeuta y escritora, hace referencia a un estudio que encontró que “las mujeres expresan una agresión indirecta hacia otras mujeres, y que esa agresión es una combinación de “auto-promoción” y “derogación de rivales.” Y esto es lo que una prominente psicoanalista y feminista que he mencionado anteriormente en este blog, Juliet Mitchell, llama “una trampa del patriarcado”:

“mujeres contra mujeres: la trampa del patriarcado”

¿Por qué una trampa? Porque en la medida en la que enfocamos nuestros esfuerzos la una contra la otra, en competir en vez de colaborar, en atacarnos en vez de apoyarnos, en criticarnos y ubicarnos en una cajita en vez de alentarnos a ser la mejor versión de nosotras mismas – cada vez que hacemos esto, nos desenfocamos de las verdaderas opresiones y luchas que tenemos todas. Cada vez que nos dejamos distraer por estas “trampas”, le estamos dando más poder al sistema patriarcal que busca mantenernos en desventaja y desigualdad.

Y, ¿cuál es la manera de contrarrestarlo? La sororidad.

¿Por qué enseñarle sororidad a nuestras chicas?

Tal y como la escena de Mean Girls que mencioné más arriba, necesitamos espacios para practicar nuestra sororidad, esa solidaridad entre mujeres tan necesaria para hacer frente a las desigualdades que nos oprimen a todas. Para enfocar nuestros esfuerzos en la hermandad, porque juntas llegamos más lejos.

Un artículo escrito por Melinda Gates para la revista Elle en honor al Día Internacional de la Niña, enuncia cinco maneras en las que podemos ayudar a nuestras chicas (ya sean niñas, pre-adolescente y adolescentes) y una de ellas es “conectarlas las unas con las otras.” Según Gates, “ninguna de nosotras puede avanzar si la mitad de nosotras estamos siendo frenadas… pero cuando trabajamos juntas (y juntos) en quitar las barreras que impiden el crecimiento de las niñas, cosas increíbles pueden pasar.”

¿Cómo se logra esto?

  • Prestar atención a la forma en la que hablamos sobre otras mujeres (colegas, amigas, desconocidas que seguimos en las redes sociales) frente a nuestras hijas

  • Incentivar en ellas un espíritu de colaboración y sororidad con otras chicas y amigas de su edad

  • Abrir espacios para hablar sobre mujeres a las que admiramos

  • Dejar de criticar a mujeres que han elegido un estilo de vida distinto al tuyo – si no te afecta, no hay necesidad de gastar energía hablando de eso

  • De manera similar, aprovechar como momentos educativos ejemplos de mujeres que no han logrado librarse de una mentalidad de competencia.

Quizás si enseñamos el concepto de sororidad desde chicas tenemos una mejor oportunidad para trabajar todas juntas hacia la creación de una sociedad más justa e igualitaria.

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