¿Por qué lxs psicólogxs deben ir a terapia?

Antes de que sus egos entorpecieran una amistad que florecía, Carl Jung compartió una importante perspectiva sobre el entrenamiento clínico de los analistas (y terapeutas, hoy en día) con su amigo y mentor, Sigmund Freud. En una sección de psicoterapia de sus obras recopiladas, él sugiere que "una buena mitad de cada tratamiento que puede ser consideramente medianamente profundo, consiste en la auto-examinación del analista, pues solo lo que él/ella puede corregir en sí mismx, podrá corregir en el/la paciente." A esto se le conoce como el "sanador herido" ese rasgo de personalidad que ayuda a todos los sanadores conectarse y trabajar con el dolor emocional. 

Jung extendió la aplicación de este concepto y abogó que —mas usual de lo que creemos— la habilidad del terapeuta de ayudar a otras personas proviene de su propia experiencia de heridas y sanación. Hoy en día, aún hay mucho estigma alrededor de los terapeutas reconociendo sus propias experiencias con el estrés emocional. Como si lxs profesionales de la salud mental son imunes a los problemas de salud mental —una idea que puede ser altamente peligrosa para la comunidad de profesionales, así como para nuestros pacientes. 

La realidad emocional de lxs terapeutas 

Yo supe que quería ser una psicóloga cuando tenía trece años —incluso tengo un adorno navideño de Lucy la de Peanuts del 2003 para probarlo. A medida que pasaba el tiempo, no tenía idea de cuánto de mi habilidad de ser vulnerable edificaría el camino para esta decisión. Pero la vulnerabilidad —así como la valentía de pedir ayuda— no siempre es vista como una fortaleza en mi área de trabajo. Es más, hay estudios que demuestran que el estigma, con frecuencia, detienen a otrxs terapeutas de buscar ayuda por temor a posibles "repercusiones profesionales". Una reciente disertación de tesis doctoral de Antioch University of Seattle se propuso identificar la prevalencia, limitaciones e intervenciones sugeridas para el estrés entre psicólogxs. 

En sus descubrimientos, encontraron que lxs psicólogxs son propensxs a exhibir síntomas de desgaste emocional, fatiga de compasión y —si no lo atienden de manera apropiada— los altos níveles de estrés pueden evitar que realicen su trabajo de manera efectiva. Y estas son personas que también tienen que lidiar con la salud mental de otras personas. De acuerdo con el estudio, el 81% de lxs psicólogxs tenían un trastorno de salud mental diagnosticado (un gran porcentaje del cual era considerado leve) que variaban entre abuso de sustancias, estado de ánimo, depresión, ansiedad, trastornos alimentarios, y otras disfunciones de personalidad. 

Los investigadores Rubén Díaz y Carlos Rodríguez exploraron la prevalencia de desgaste mental en la comunidad de profesionales de la salud mental en Panamá. En su investigación, encontraron que un 36% de la población ha sufrido de desgaste emocional en algún momento de sus carreras. La naturaleza de nuestra profesión y el uso excesivo de energía mental para cuidar a otrxs puede tener consecuencias emocionales en nuestras vidas; lo que refuerza la importancia de lxs terapeutas de ir a terapia. Si no estamos emocionalmente sanxs y estables, no podemos ayudar a otrxs a alcanzar sus objetivos. 

Aunque no es impactante aprender que lxs profesionales de la salud mental también tienen dificultades emocionales —dado que somos humanxs y todo— es preocupante ver que la evidencia nos muestra cuán dudosxs somos en buscar ayuda. En el estudio mencionado anteriormente, alrededor de un 43% de lxs psicólogxs "les cuesta ver la presentación de trastornos de salud mental y estrés psicológico en sí mismxs", y 1 de cada 5 psicólogxs retiene información sobre sus dificultades emocionales. 

Luego de leer estas estadísticas, me tengo que preguntar a mí misma: ¿qué mensaje estamos tratando de enviar? Como nosotrxs, como terapeutas, esperamos ayudar a otrxs a crecer emocionalmente, ¿si nosotrxs estamos reacixs a asistir a terapia? ¿Cómo es esta vulnerabilidad —que es tan díficil de aceptar— es crucial para nuestro trabajo? 

El futuro del sanador herido 

Un estudio reciente publicado en el Journal of Humanistic Psychology explora las implicaciones clínicas del arquetipo del "sanador herido" en el trabajo diario de un terapeuta. En este estudio, las investigadoras Molly Cvetovac y Alexandra Adame, recopilaron una serie de narrativas personales de diversos terapeutas para identificar los temas en común de su sufrimiento emocional. Lo que encontraron sugiere que las dificultades emocionales no solo son normales, pero necesarias para que el/la terapeuta promueva el crecimiento en sus pacientes. Estas experiencias pueden ayudar a lxs terapeutas a usar sus "heridas emocionales" como una herramienta para ayudar a otrxs en su proceso de recuperación. 

Es irónico como una apasionada promotora de salud mental como yo, aún le cuesta compartir sobre su propia experiencia en terapia. Pero después de haber trabajado en el área clínica por los últimos cinco años, entiendo por qué es necesario. Reconocer y aceptar lo que me atormenta me ha ayudado a ser más empática hacia el sufrimiento emocional de mis pacientes, también. 

Cvetovac y Adame también mencionan en su estudio que es particularmente importante para aquellos psicólogxs en entrenamiento asegurarse que están recibiendo el apoyo emocional que necesitan, porque están en "un riesgo particular de internalizar este estigma y tener más dificultades para procesar sus heridas emocionales". 

Algunas universidades están tomando esta problemática en sus propias manos y enfocándose en el área preventiva. La razón por la cual yo empecé a asistir a terapia fue porque mis mentores me alentaron a hacerlo mientras estaba estudiando mi licenciatura. Sergio González, coordinador de admisiones para la Escuela de Psicología de la Universidad Católica Santa María la Antigua (mi alma mater), le explica a sus estudiantes que "como psicólogxs, es beneficioso ir a terapia porque uno es capaz de presenciar sus propios estados mentales, de los cuales quizás no podrían estar anuentes. Los mismos estados mentales que —como psicólogxs— estarán ayudando a otras personas a reconocer."

González también me cuenta que "la Universidad prefiere utilizar la palabra 'alentar' en vez de 'requisito' cuando se hablar de la importancia de ir a terapia," porque un aspecto importante del éxito de la terapia es la motivación personal del paciente. 

Ir a terapia no tiene por qué ser un secreto. Desafortunadamente, muchxs de lxs profesionales mentales tienen que llevar una doble carga —sus propias dificultades, más la de sus pacientes o clientes. Cvetovac y Adame alegan que "solo a través de un diálogo constante sobre estas problemática podremos creer una comunidad más abierta y de apoyo que le permita a lxs terapeutas heridos usar sus heridas de una manera que promueva la mejoría emocional de sus pacientes."

Este artículo fue publicado originalmente en Tonic by VICE. 

Source: https://tonic.vice.com/en_us/article/gywy7...