La Relación Entre las Pesadillas y la Salud Mental

Al inicio del Siglo XX, Sigmund Freud publicó su pieza revolucionaria "La Interpretación de los Sueños".  En ella, propuso la teoría que los sueños son una representación inconsciente de nuestros miedos, ansiedades y deseos. Desde entonces, aquellos interesados en entender la conducta humana han profundizado en esto con la esperanza de encontrar una conexión entre el simbolismo de los sueños y la salud mental. 

Por ejemplo, los investigadores del Laboratorio de Sueños y Pesadillas en Montreal propusieron en el 2009 que "los sueños funcionan para extinguir las memorias atemorizantes y regular la exaltación emocional negativa". En palabras más sencilla:

nuestros sueños pueden ser imágenes que nuestro cerebro han creado para ayudarnos a sentirnos mejor. 

Basado en estos hallazgos, los sueños tienen un propósito para extinguir miedos, que nos ayuda a lidiar con nuestro día a día. De manera opuesta, las pesadillas representan una falla en la habilidad de regular nuestras emociones, haciéndolos disfuncionales en la regulación emocional.

Un estudio publicado recientemente en el Journal of Comprehensive Psychiatry ha desarrollado esta teoría un poco más. "La hipótesis de nuestro estudio es que las pesadillas repetidas e intensas estaban relacionadas con una desregulación emocional lo que, por consecuencia, estaban asociadas con personas mostrando conductas autolesivas no suicidas," explica Chelsea Ennis, doctoranda en el programa de psicología clínica de Florida State University, y una de las autoras del estudio. Los hallazgos muestran una relación entre las pesadillas y las conductas autolesivas no suicidas, lo que motivaron a las investigadoras a explorar maneras para ayudar a las personas a combatir ese sentimiento de impotencia que las pesadillas pueden evocar. 

Las conductas autolesivas no suicidas, un diagnóstico que fue incluido recientemente a la última versión del Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales (DSM-5), se refiere a la destrucción deliberada de tejido corporal sin la intención de morir. "Estos comportamientos pueden incluir cortarse, quemarse, rasguñarse, o pegarse con el objetivo de regular emociones intensamente negativas," Ennis dice. Ella y su equipo definen esto como herramientas de supervivencia maladaptativas. 

Las personas que mantienen estos comportamientos cuentan con múltiples factores de riesgo asociados. "Son usualmente presonas que tienen una historia de depresión, ansiedad, trauma emocional, o la inhabilidad de regular emociones apropiadamente," dice Ennis. Se reporta una prevalencia de estas conductas en 17.2% de adolescentes, 13.4% de adultos jóvenes, y 5.5% de adultos mayores. Estos números motivaron a Ennis y a su equipo a investigar cómo estaban relacionados con dificultades del sueño. "En nuestra investigación, descubrimos que la insomnia no estaba significativamente relacionada con estas conductas - pero las pesadillas sí," nos menciona. Entonces, es apropiado deducir que las personas que eligen como un mecanismo de adaptación este tipo de conductas, podrían estar más expuestas a hacerlo cuando experimentan emociones intensas producto de sus pesadillas. 

Para Genevieve DeRose, 19, de Baltimore, Maryland, todo empezó cuando era una adolescente. "Empecé sólo a rasguñarme cuando tenía 13 años. Presionaba mis uñas en mi piel, y empezaba a rascarme para ver si podía dejar una marca." Luego de luchar con depresión y ansiedad social por seis años, ella reconoce cómo sus conductas eran una manera de manejar estas emociones intensas.

"Yo solo quería sentir algo, lo que sea. Quería que me doliera," ella nos menciona. "Y porque no pude encontrar una manera de expresar este dolor emocional, quería que me doliera físicamente.". 

 

"No recuerdo muchos de mis sueños, pero tengo varios períodos de pesadillas intensas y violentas... Una vez tuve una pesadilla donde recibí una llamada de mi mejor amiga que se había accidentado," DeRose cuenta, "Siempre era su mamá o una de sus amigas llamándome para decirme que quizás no sobreviviría. Y, cada vez que llegaba, era muy tarde." Ha tenido períodos donde sus sueños se vuelven tan atemorizantes que "estaba muy asustada para siquiera dormirse." DeRose identifica estos períodos como aquellos donde pudiese caer en estas conductas. 

Vali Maduro, psicóloga clínica, utiliza la mentalización - que se enfoca en ayudar a personas a compartamentalizar y racionalizar sus pensamientos y emociones, para entender estos comportamientos. "Cuando una persona no puede regular sus emociones, necesita concretizarlas," Maduro dice. "Cuando recurren a conductas autolesivas, están poniendo estas emociones en su cuerpo para crear un tipo de congruencia entre lo que sienten internamente y externamente." La mentalización es una técnica de psicoterapia para ayudar a estas personas. Las terapias cognitivo conductual y la terapia conductual dialéctica también han mostrado ser prometedoras para este tipo de diagnóstico. 

En relación con el tratamiento de las pesadillas, Ennis y su equipo han sugerido una terapia basada en ensayo de imágenes (IRT por sus siglas en inglés). En este tipo de terapia, a los pacientes se les pide que re-imaginen sus pesadillas con finales diferentes y menos atemorizantes. IRT ha probado ser un tratamiento a corto plazo exitoso para quienes sufren de Trastorno por Estres Postraumático (PTSD). "Este abordaje de terapia breve ayuda con las pesadillas, pero es importante buscar ayuda clínica o médica para trabajar con la ansiedad o depresión prolongada asociada a las conductas autolesivas,", Ennis dice. 

Aunque la naturaleza de esta investigación hace imposible determinar si las pesadillas intensas y constantes llevan a conductas autolesivas no suicidas, se ha establecido una importante relación entre las pesadillas y la salud mental. Y eso significa más atención y, potencialmente, más fondos para investigar a mayor profundidad esta conexión. "Es muy importante que los terapeutas entiendan que esta relación existe y los descubrimientos pudiesen ayudar a guiar a profesionales para determinar si pesadillas pudiesen estar manteniendo o incrementando las conductas autolesivas," Ennis menciona. 

Como psicóloga clínica que trabaja de cerca con niñxs, adolescentes, y padres, veo estos descubrimientos como un paso importante para promover la salud mental preventiva. No solo ayuda a ampliar el concepto de conductas autolesivas, pero también ofrce información importante que los sueños no son solo un conglomerado de partículas sin sentido de nuestro inconsciente.

"Quiero que [otrxs] sepan que las personas que sufrimos de esto necesitamos a alguien que se preocupe lo suficientemente por ellos cuando intentan parar estas conductas," dice DeRose, quien continúa en la lucha de estos impulsos, pero ha encontrado una manera más sana para lidiar con sus dificultades emocionales, incluyendo la "[Aquellos que luchan con estas conductas] necesitan el apoyo para no lastimarse, pero de una manera que no acusa ni juzga." 

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Este artículo fue publicado originalmente en Tonic by VICE.