La psicología de los emojis

"Chicas, una pregunta, ¿qué significa para Uds. esta carita?", fue el mensaje que recibí en el grupo de WhatsApp de mis amigas hace un par de semanas. Y poco a poco, cada una fue describiendo lo que para ellas significaba el emoji o emoticon que habían enviado: "para mi es pena", "para mi es como de fastidio", "para mi es aburrida", entre otras. 

Esto me hizo pensar sobre dos cosas importantes: 

  1. Como cada emoji representa algo distinto, y depende totalmente de quién lo envía y quién lo recibe. 
  2. La manera en la que nuestra comunicación afectiva se ha trasladado al mundo digital. 

A veces, a los seres humanos nos cuesta mucho hablar acerca de las emociones. Quizás porque en casa no nos daban permiso de expresarlas abiertamente, o por sentimientos de vergüenza, o porque simplemente nunca supimos qué emoción adjudicarle a nuestras experiencias. En psicología infantil, nos enfocamos en ayudar a los niños a desarrollar un extenso vocabulario emocional - es decir, que aprendan que existen una variedad de emociones distintas a las básicas que todos manejamos (enojo, tristeza, miedo y felicidad). 

Texto solo, emoji solo - o, ¿ambos? 

Con nuestra comunicación volcándose a un plano digital, no me resulta sorprendente pensar que la creación de los emojis han llegado como una herramienta para facilitar la expresión emocional. Sin embargo, hay veces (como en el caso mencionado al inicio de este post) que los emojis no hacen más que confundir al receptor - porque debido a que a veces no se acompaña de un texto, es difícil interpretar qué quiere decir quien lo envía.

Es más, un estudio publicado en el 2008 en el CyberPsychology & Behavioral Journal, encontró que cuando los usuarios de Internet se encontraban con un mensaje de texto sin emojis, les resultaba más difícil percibir la emoción precisa y la actitud expresada. 

Pero este no es el caso para todo el mundo. Un estudio reciente publicado en el Journal of Cross-Cultural Psychology encontró diferencias culturales en la interpretación emocional de los emojis. Es decir, en ciertas culturas (como presumo que es la latinoamericana) se dedica mucha energía a leer el trasfondo emocional de los emojis, mientras que en otras culturas (como en Tanzania o Camerún) raramente le adjudican un valor emocional a estos. 

La relación de los emojis y el cerebro

Muchas de las razones por las cuales logramos darle un valor emocional a los emojis se debe a la manera en la que nuestro cerebro procesa esta información. Estudios recientes han encontrado que la exposición a emojis activan las mismas áreas cerebrales encargadas del reconocimiento facial. 

Esto nos advierte que estamos viviendo en una era donde estamos asociando los mensajes no verbales que recibimos - tanto a nivel real, así como el digital. Esto podría explicar por qué para mis amigas un determinado emoji les evoca a algunas aburrimiento, mientras a otras les evoca pena o vergüenza. Y es aquí donde entra el factor de crianza - pues es muy probable que estén asociando esos emojis con su propia experiencia con esas emociones específicas. 

Un artículo escrito por estudiantes de la Universidad Católica de Valenca "San Vicente Mártir" en España han llegado a la conclusión que "conocer cómo se procesan estos elementos es un reto para la psicología cognitiva, ya que no parece existir una respuesta cerebral innata a los emoticonos, sino que se trata de una respuesta aprendida a través de la asociación con el rostro humano, una respuesta neural creada de manera cultura". 

Como todo en la era digital, aún estamos en pininos y conociendo más al respecto. Pero es indudable que la tecnología ha revolucionado nuestra manera de comunicarnos con los demás - de manera más significativa (y quizás menos considerada) en un plano emocional. 

Estoy curiosa de saber tu experiencia con los emojis, ¿cómo han impactado tus relaciones interpersonales? Déjame un comentario para saber lo que piensas. 

Foto por Eva Rosa y David Martínez.