¿Las Redes Sociales Nos Están Volviendo Más Groserxs?

La era digital. El tiempo en el que en vez de solicitar recomendaciones personales, los reclutadores te piden tus cuentas de redes sociales. El tiempo donde una lista de correos ha reemplazado el infame roladex. Donde "Goggle" está en el diccionario - como un verbo y un sustantivo. Y, también, el tiempo de los trolls u odiosos. Los orgullosos autores de esos comentarios maliciosos, insultantes y groseros que aparecen en tus redes sociales. 

Entre peleas de Twitter y posts de Facebook, la grosería se ha convertido en parte de nuestro día a día. Es algo normal hoy en día. Y, con nuestras interacciones extendiéndose a un plano digital, es difícil practicar un proceso reflexivo. Precisamente al preguntarnos: ¿es esto realmente importante? ¿Yo debo "ganar" esta discusión? Cuando una persona es grosera, ¿dice más acerca de mí o de ella/él? Y, ¿por qué las redes sociales han exacerbado esto?

"Ciertamente, las redes sociales han contribuido a una actitud de grosería. Las personas sienten que deben compartir sus opiniones acerda de todo, en todas partes, en todo momento, incluso si está fundamentado por un conocimiento escaso", nos dice Danny Wallace, autor del libro "F*** You Very Much: The surprising truth about why people are so rude". "Y, luego, tienen que difundir esa opinión de una manera franca para atravesar el ruido. La grosería atraviesa." Sus investigaciones en la psicología de la grosería nos pueden dar valiosa información acerca de qué está pasando ahora mismo y qué podemos hacer para ser más empáticos. 

Tuve la oportunidad de entrevistar a Danny Wallace para mi blog en Psychology Today, y estos fueron los detalles importantes acerca de su trabajo con esta temática. 

La psicología de los trolls 

Un estudio publicado en el Journal of Personality and Individual Differences realizó un perfil de los usuarios de Internet basado en la frecuencia de sus comentarios en línea. Los resultados de esta investigación "revelaron patrones de relación entre trolling (o ser odioso) y la tríada oscura de la personalidad: trolling mantenía una correlación positiva con el sadismo, la psicopatología, y el maquiavelismo". También encontraron que existe una diferencia entre el "ciber-trolling" y el debate, este último estando completamente no relacionado con el sadismo. 

"[El factor de anonimato contribuye a la grosería en línea y a los trolls], pero las investigaciones más recientes dicen que en realidad es la ausencia del contacto visual lo que nos hace más propensos a ser groserxs con otras personas", Wallace menciona. Un estudio reciente de la Universidad de Haifa en Israel, publicado en el journal Computers in Human Behavior, muestra precisamente esto. Sus resultados sugieren que "de tres variables independientes, la ausencia de contacto visual era el mayor contribuyente a los efectos negativos de la desinhibición en línea". 

Pero, ¿por qué nos afectan los trolls tanto? ¿Por qué lo tomamos tan personal cuando, en realidad, su presencia negativa en línea habla más sobre su salud mental que la nuestra? "Las personas aprecian la diplomacia. Aprecian ser respetadxs y escuchadxs. Por eso es que la grosería tiene un efecto psicológico tan significativo", Wallace explica. "Nos sentimos inmediatamente rechazados e irrespetados. Y, pareciera que podemos ir a lugares bastante óscuros para ganar ese respeto de vuelta. La grosería usualmente lleva a la venganza." 

El efecto de la grosería en nuestra salud

Si eres como yo, con frecuencia se te dificulta la confrontación. Asi que, más allá de gritarle al carro que se ha colado en la fila, no eres el tipo de persona que reclama cuando alguien ha sido groserx. Y esto, a veces, puede ser contraproducente. "La grosería se propaga como un resfriado. Incluso hasta presenciar la grosería es suficiente para que nos volvamos infectados, psicológicamente, y carguemos con eso después. Si alguien es persistentemente grosero contigo en el trabajo, los efectos psicológicos pueden dar lugar a efectos físicos, tal y como sabemos que lo hace el estrés", Wallace menciona.  

La razón por la cual se esparce es porque es una neurotoxina, una sustancia poderoesa que afecta de manera nagativa el sistema nervioso. Como tal, afecta la manera en la que pensamos, actuamos y sentimos. Afecta nuestras funciones ejecutivas y tiene una relación directa  con nuestra salud neurológica. En las palabras de Wallace, "la grosería es un asesino invisible y no lo estamos tomando en serio porque solo estamos viendo los efectos que un comportamiento agresivo tiene en los lóbulos frontales - para el cual necesitamos memoria, concentración y resolución de problemas, por ejemplo. Las vidas pueden estar en riesgo." 

Cuando tomamos en consideración que las redes sociales han duplicado potencialmente la exposición de la grosería para nosotros, solo así podemos empezar a comprender el tipo de epidemia con el cual nos enfrentamos. Piénsalo. Antes, solo eran interacciones personales (y no te confundas, estas pueden tener un efecto hasta más duradero que las digitales). Pero ahora, podemos ser tratadxs de manera grosera en una infinidad de escenarios - en el trabajo, mientras buscamos nuestro café matutino, en la estación del bus, en Instagram, Facebook, Twitter. A veces, es demasiado, y ahora nuestra salud está pagando las consecuencias. 

Las diferencias de género en la grosería

Mencioné anteriormente como a veces tengo dificultades para confrontar a la gente con su grosería. Hablando con Danny Wallace, me di cuenta que no es extraño que las mujeres se sientan así, particularmente en el trabajo. Los investigadores de la Universidad de Lund en Suecia han encontrado una relación entre la incivilidad y la insatisfacción laboral. Sus conclusiones son que "los comporamientos desagradables se esparcen si no se hace nada al respecto". Para las mujeres, esto se vuelve más difícil. 

"Los hombres groseros son usualmente descritos como 'determinados', 'orientados' y 'agresivos', pero si una mujer es decrita como 'agresiva' es visto como algo malo. Hay mujeres que temen ser etiquetadas de esta forma porque han sido criadas para entender que las personas no quieren trabajar con alguien así", Wallace explica. 

Hay una delgada línea entre ser un cómplice de la grosería y responder con grosería. La asertividad, como uno lo llega a entender, resulta más fácil hablar sobre ella que practicarla. Y esta es precisamente la recomendaión de Wallace para enfrentar esta epidemia. El "efecto del espejo mirador" (looking glass efect, en inglés), es un término acuñado por Horton Cooley que explica que aprendemos mucho sobre nostrxs mismxs a través de la manera en la que interactuamos con los demás. De esa forma, la sociedad juega un rol importante en la manera en la que nos percibimos a nosotrxs mismxs. 

Basándonos en esa premisa, y las futuras consideraciones de Wallace sobre este tema, "necesitamos nombrar la grosería cuando la vemos. Sostener ese espejo [a los demás]." Pero, al mismo tiempo, "necesitamos elegir nuestras batallas y aceptar cuándo es un problema y cuándo la encontramos refrescante". Y, ante todo: respirar de manera profunda y serenidad no pueden fallar. 

Este artículo fue publicado originalmente en Psychology Today