Todo lo que Descubrí al Unirme a un Grupo Feminista

No recuerdo cuántos años tenía exactamente cuando escuché la palabra feminismo, pero sé que me llamó la atención desde una edad muy temprana. Recuerdo preguntarle a mi papá si era mejor ser feminista o femenina, y su pregunta es algo que todavía me llevo: ¿Por qué no puedes ser ambas? Esa conversación fue la primera vez que alguien desafío mis ideas preconcebidas (y erróneas) de lo que significa ser una feminista - y por tanto tiempo, pensé que sólo había un tipo de feminismo y un tipo de feminista.  

A medida que crecí, empecé a cuestionar todo. Cuando veía películas, analizaba sus representaciones de género. Tristemente, empecé a ver las personas de manera distinta, después de darme cuenta que no estabamos en la misma página sobre la definición de igualdad. Mis conversaciones empezaron a tomar un giro a medida que empecé a leer libros sobre el feminismo. Presté más atención a cómo le hablaba a mis sobrinas, sintiéndome más conciente del mensaje que quería transmitirles. 

Luego, recientemente, tuve la oportunidad de colaborar con una fanzine feminista aquí en Panamá, La Ex Señoritaparticipé en algunas charlas, empecé a tener conversaciones sobre el feminismo, y empecé a conectar con otras mujeres progresivas

En uno de estos eventos, mi mejor amiga me invitó a una reunión feminista - una sociedad (semisecreta) en donde distintas mujeres se reúnen para hablar sobre temas feministas. Una oportunidad de oro para aprender más sobre el feminismo y a practicar esta compleja filosofía de vida en mi día a día. 

Estar en este grupo, esta sociedad, esta comunidad de mujeres me ha enseñado tanto. 

Siempre he tenido un pensamiento flexible. Como psicóloga, fui entrenada para ver los dos lados de la moneda, lo que me ha puesto en una posición de mediadora a veces (eso aunado con que no me gusta para nada la confrontación). Sin embargo, estar en este espacio abierto con estas mujeres me ayudó a enfrentar mi miedo de ser más franca. Aprendí a defender mis puntos de vistas y mis creencias — ya sea en el plano profesional, religioso, o personal. Este espacio me ayudó a hablar — y es uno de los más hermosos regalos que he recibido desde que me uní. 

En estos tiempos — cuando las redes sociales nos han dado la libertad de compartir cada cosa que pensamos, y todo el mundo es un "experto" en todo — es muy raro encontrar a un grupo de personas que están dispuestas a escuchar mentalidades distintas. Abrirte a diferentes conversaciones y perspectivas es algo mágico. Para mi, eso significó aprender sobre privilegio Siempre he estado orgullosa de mi habilidad para crear conciencia de mi misma, una herramienta que le debo a mi formación como psicóloga. Participar en este gurpo me ha ayudado a incrementar este recurso cuando hablo y discuto ciertos temas, específicamente al reconocer como mi educación, crianza, y clase social son factores privilegiados. 

Un crecimiento personal surge de la práctica de un feminismo interseccional.

Reconocer mi privilegio me ha permitido expresar gratitud, investigar, refleccionar y callarme y escuchar — curiosamente la receta mágica para un mundo mejor. 

Participar en un grupo dedicado al empoderamiento femenino también es increíble para crear oportunidades de colaboración profesional. Nuestro grupo tiene abogadas, escritoras, doctoras, poetas, diseñadoras gráficas, periodistas, fotógrafas, artistas, psicólogas, activistas, cineastas, actrices... ¡y la lista sigue! Estoy rodeada por una comunidad de mujeres profesionales capaces de responder preguntas sobre su especialidad y brindar apoyo, y eso es increíble. 

Los beneficios de conectar y encontrarse con otras mujeres que valoran lo mismo que tú es invaluable. 

Y, afortunadamente, algo relativamente sencillo de conseguir. Mientras escribía este artículo, le pregunté a Eliana, la mujer que decidió empezar este grupo en Panamá, algunos consejos prácticos para aquellos interesados en empezar su propia sociedad feminista. Su primera sugerencia es conectar con mujeres diferentes en tu vida que comparten los mismos objetivos que tú. No solo lograrán hacer conexiones las unas con las otras, pero también personaliza la lucha. Y, no pasa nada si comienzas con un grupo pequeño, incluso si eso significa que eres tú y dos personas más. Poco a poco, se riega la voz entre los diferentes grupos y eso ayudará a que el grupo sea más grande y diverso. 

Lo siguiente, y esto es clave, es establecer reglas claras de respeto. Al principio de cada reunión, es crucial delimitar la importancia de respetar a las otras mujeres. Hacer una cláusula de cero tolerancia: no violencia. Luego, establece la frecuencia con la que te reúnes. Ya sea bimensual, una vez al mes, cada dos meses, la consistencia de estas reuniones harán de tu grupo algo más dedicado y confiable. 

Conectarse con otras mujeres feministas ha sido increíblemente enriquecedor en muchas maneras. 

Estoy particularmente agradecida de tener un espacio para compartir mis frustraciones, pasiones, ansiedades y metas en esta lucha incansable hacia la igualdad de género. Más importante aún, estoy agradecida de rodearme de mujeres que me desafían y me enseñan. A mis hermanas: las escucho, las valoro, las respeto y las admiro. 

Este artículo fue publicado originalmente en Hello Giggles. 

Source: https://hellogiggles.com/love-sex/friends/...