4 Señales de Alarma en el Juego Infantil

Déjame empezar este artículo con algunas preguntas para ti: cuando tu hija/o manifiesta un comportamiento que es preocupante, ¿qué haces? Cuando la maestra de tu hija/o te dice que le preocupa su desempeño académico, ¿qué haces? Si una madre o un padre comparten contigo una preocupación del estado emocional de tu hija/o, ¿qué haces? 

Si has contestado a alguna de estas preguntas con "buscar ayuda", es posible que estés pendiente de las señales de alarma comportamentales y emocionales de tu hija/o. ¿Sabías que estas señales de alarma también se pueden ver en la calidad del juego del mismx? 

La manera de identificar estas es prestar atención, estar presente, escuchar y observar a la calidad y el contenido del juego de tu hijx. Estas señales de alarma te pueden estar advirtiendo que es momento de buscar ayuda, preferiblemente con un terapeuta de juego, (lee aquí para conocer más sobre la terapia de juego), y para ayudar a tu hijx a abordar cualquier ansiedad o incomodidad emocional que pueden estar atravesando. Aquí hay una lista de las señales de alarma que unx niñx puede estar manifestando: 

Juego agresivo 

Antes que discutamos el juego agresivo, es importante diferenciar entre tres conceptos: temas agresivos, juego agresivo, y juego rudo. Los temas agresivos o temática agresiva en el juego, se refiere al contenido de la narrativa: ¿qué tipo de historias hay en el juego de tu hijx? ¿Qué tipo de diálogo está incluido en su juego? Si hay conflicto o emociones negativas fuertes asociada a esto, es posible que tu hijx esté manifestando una temática agresiva. ¿Es esto algo que te debe preocupar? No necesariamente, recuerda que el juego es el lenguaje natural de tu hijx, y si están manifestando estas emociones en la fantasía, entonces no hay necesidad de actuarlas en la realidad. Sin embargo, si esto se vuelve algo consistente y se extiende a la forma en la que interactúa con otras personas, hay que observarlo cuidadosamente.  

El juego agresivo se refiere a la forma en la que tu hijx interactúa con juguetes, materiales, y otras personas involucradas en el juego. ¿Está tu hijx tirándole juguetes a otrxs niñxs? ¿Peleando con frecuencia en el juego con otrxs de su edad? ¿Insultando o diciendo comentarios hirientes? Si has respondido que sí a cualquiera de estas preguntas, es posible que tu hijx esté manifestando un juego agresivo. Esto no debe confundirse con el juego rudo que es una parte normal y natural de un desarrollo infantil saludable. 

Juegos inconclusos y/o finales persistentemente negativos

Esto se refiere al contenido, narrativa, y la manera de contar el escenario de juego. La mayoría de las historias de lxs niñxs tienen un final. Con frecuencia, no hacen mucho sentido para el adulto que la escucha, pero ofrecen una manera de cerrar y terminar el juego. Cuando la narrativa es inconclusa o tu hijx manifiesta un final que es constantemente negativo, esto nos pudiese advertir una señal de un complejo estado emocional del niñx. 

Si usamos la premisa que a través del juego lxs niñxs pueden manifestar sus mundos internos, entonces podemos comprender por qué un final inconcluso o negativo puede ser algo preocupante. Nos advierten que el/la niñx no conoce sus recursos internos para la resolución de conflictos o está teniendo una perspectiva negativa del mundo. O nos puede estar alertando de un conflicto interno del que no sabríamos que existe si no se hubiese manifestado en el juego. Si interactuas con tu hijx y le preguntas sobre esto, asegúrate de mantener la conversación sobre "el juego". Por ejemplo, en lugar de decir "¿por qué tus juegos son tan tristes?", es mejor decir "me pregunto qué pasara en estos mundos donde todo el mundo está tan triste siempre." 

Juego estricto o rígido 

Al tratar de doblar una regla y un carrizo, ¿cuál es la diferencia? ¿Cuál es rompe más fácil y rápidamente? La regla fracasa esta prueba de flexibilidad porque eso es precisamente lo que no tiene. Lo misma ocurre con los seres humanos: mientras más rígido o menos flexible somos, más ansioso es nuestro mundo interno. Y en nuestrxs niñxs, eso se puede manifestar en su juego. 

Cuando sientas que los "mundos de fantasía" o historias de juego de tu hijx se vuelven muy estrictas, esto podría advertirte de una posible rigidez interna. Estxs son lxs niñxs que manifiestan una baja tolerancia a la frustración o tienen dificultad para adaptarse a nuevas situaciones, lo que puede ser una dificultad en sus vidas.  

Juego aversivo a la fantasía 

¿Los juegos de tu hijx o historias se sienten muy real? ¿Tienen dificultad para entregarse a la fantasía? ¿Tienen dificultad dejar ir a su imaginación? Si la respuesta a cualquiera de estas preguntas es "sí", entonces tu hijx podría estar manifestando dificultad para sumergirse en la fantasía. 

La fantasía es importante en el juego porque ayuda a lxs niñxs a ensayar y jugar escenarios inspirados en su vida real, aún cuando estén disfrazados como mundos mágicos. En un sentido psicológico, estos mundos de fantasía ayudan a lxs niñxs a sentirse menos ansiosxs sobre cómo trabajar sus luchas internas - lo que abarca desde una rivalidad fraterna hasta una situación parental difícil. Cuando un niñx pierde su capacidad para fantasear, empiezan a perder la esperanza que sus angustias tienen solución. Y, consecuentemente, una ausencia de esperanza puede resultar en varias perturbaciones emocionales. 

Prestarle atención al juego de tu hijx no solo es una forma de conectarse y fomentar un buen vínculo emocional con la/el mismx, pero puede ser una gran herramienta para prevenir dificultades emocionales y de salud mental. La clave es no juzgar ni imponer ideas sobre cómo deben jugar o lo que debe incluir su juego. Solo escuchar y observar. 

Este artículo fue publicado originalmente en Psych Central

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