Cómo Nuestras Comidas Influyen En Nuestro Cerebro

Pareciera que estamos siendo bombardeados constantemente por los nuevos superfoods, como matcha es el nuevo café, y por qué la sal de Himalaya es "infinitamente mejor" que la sal marina (realmente no lo es, pero su tono rosado claro definitivamente hace que cocinar sea más divertido). Las dietas siempre han sido algo que aparecen y desaparecen en mi vida por lo cual me ha costado meterme en este tren de alimentación. 

Con la nueva ola de mindful eating, siento que estamos un paso más cerca a la eliminación de la "cultura de dieta" que nos envía mensajes constantemente que nuestros cuerpos no son suficientes, cómo tenemos que cumplir con estándares de belleza, y restringirnos de ciertos alimentos porque afectan la manera en la que nos vemos. Sin embargo, cambio importante se puede hacer en ese último pensamiento: 

deberíamos prestar atención a la manera en la que la comida nos hace sentir, no cómo nos hace ver. 

Por esto fue tan refrescante encontrarme con el nuevo libro de la Dra. Lisa Mosconi, "Brain Food: The Surprising Power of Eating for Cognitive Power". "Nuestros cerebros no están sosteniendo los cambios históricos en nuestro consumo alimenticio", dice la Dra. Lisa. Y es muy evidente en su libro, cuando hace un revisión histórica y ejemplifica una importante relación entre lo que nuestros ancestros comían y el concepto de longevidad. Su contribución al fascinante mundo de la "neuro-nutrición" difiere de manera drástica con la cultura de dieta que todxs conocemos, y nos puede ayudar a entender por qué incluir (y excluir) ciertas comidas ayuda con nuestra salud cerebral. 

¿Qué es la neuro-nutrición? 

Según la Dra. Lisa, "la neuro-nutrición es cómo nuestro trabajo interno se traduce en lo externo, por ejemplo en nuestro desempeño, comportamiento, nuestra fuerza - al contrario de las dietas que tienen un objetivo externo (estético)." Una porción importante de su investigación y sus teorías en este tema son a raíz de su crianza Mediterránea. Ella recuerda haber notado cuán drásticamente distinta era la dieta Americana cuando llegó a Estados Unidos. De manera interesante, un reciente estudio publicado en el British Medical Journal mostró cuán marcadas son las diferencias cerebrales entre estos dos estilos de vida, concluyendo que la dieta americana podía dar origen a un "envejecimiento acelerado y riesgo de manifestar demencia". 

¿Es el estilo de vida tan importante así? De acuerdo con la Dra. Lisa, "los genes cargan la pistola, pero el estilo de vida aprieta el gatillo." Como alguien que creció muy consciente de mi predisposición genética (diabetes, enfermedades cardiovasculares, cáncer de mama-nómbralo y alguien en mi familia ha tenido esa enfermedad), siempre pensé que esto pasaba muchísimo en si alguien manifestaba o no una condición. Pero, investigaciones recientes sobre la epigenética nos dicen lo contrario. 

Un estudio publicado en el Journal of Environmental Health Perspective ha establecido que "investigadores, doctores, y otros investigadores en el mundo de los genes, (están) tratando de desenrredar las pistas que sugieren que la función de un gen puede ser alterado por más de una secuencia." Esto se conecta perfectamente con lo que la Dra. Lisa menciona sobre cómo nuestro estilo de vida juega un rol crucial en determinar cómo/si manifiestas cierta disfunción cognitiva. Lo que nos lleva a nuestra siguiente pregunta: ¿qué tipo de dieta "del cerebro" puede apoyar a este estilo de vida? 

El cerebro es selectivo al comer 

"En lugar de arruinarlo, deberíamos apreciar algo que a la naturaleza le ha tomado años perfeccionar," menciona la Dra. Lisa. Pero, no lo estamos arruinando de manera voluntario, o en ningún nivel consciente o malicioso. Ella adjudica nuestra indiferencia con la neuro-nutrición a una serie de factores que incluyen no cuestionar las porciones que nos sirven, cómo lxs padres no tienen tiempo para cocinar o enseñárles a sus hijxs cómo comer, las comidas de cafeteria, y nuestra cultura que siempre está "de salida". De acuerdo con ella, esto nos lleva a escoger comidas (inconscientemente) que son de baja calidad y de alto contenido de azúcar, una combinación peligrosísima para nuestros cerebros. 

Adicional a esto, el privilegio también juega un rol importante en esta epidemia. "No todo el mundo tiene acceso para comer de manera saludable", nos menciona Mosconi. Es más, ella me comenta una anécdota en la cual el dueño de un supermercado empezó a notar cómo la gente que utilizaban estampillas de comida raramente las usaban para comprar frutas y vegetales. Curioso al ver esto, el dueño se le acercó a una cliente que utilizaba estampillas con frecuencia. Ella luego admitió que no compraba vegetales ni frutas porque no sabía el precio antes de pesarlos y se sentí avergonzada de preguntar. ¿Su solución? Pre-cortar y empaquetar frutas con su precio para hacerlas más accesibles a personas de bajos ingresos. Como resultado de años de investigación en esta área, la Dra. Lisa propone una variedad de comidas que llevan a un buen funcionamiento cognitivo y aquellos que, al contrario, minimizan este funcionamiento. "Las mejores comidas para maximizar el poder cognitivo son pescados, verduras de hojas verdes, bayas, y agua", ella explica. ¿Y las perores? "Comida rápida, comida procesada y carnes de baja calidad."

¿Cuál es la conexión con salud mental? 

Gracias a muchos años de investigación en esta área, sabemos ahora que lo que comemos tiene un impacto importante en nuestra salud mental. No solo nos protege de desarrollar enfermedades como Alzheimer o Demencia, pero es una manera de auto-cuidado. "La biología se trata de armonía, de encontrar el equilibrio y la homeostasis", dice la Dra. Lisa, por lo cual su abordaje difiere de las restricciones alimenticias y se enfoca en minimizar el consumo de alimentos que no nos ayudan a sentirnos mejor. 

Es más, esta conexión entre cuerpo y mente se ha vuelto tan relevante a nuestra era que comunidades como Mental Health America desarrollaron un reto para crear consciencia de cómo el estilo de vida juega un papel importante en nuestra salud mental. Mientras nuestra generación es mucho más consciente de nuestros cuerpos y la importancia de un estilo de vida saludable, es un buen recorderis que el cuerpo es como una máquina y deberíamos escucharlo, atenderlo y actualizarlo cada cierto tiempo. 

Lee más sobre el trabajo de la Dra. Lisa Mosconi  aquí. 

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Photo by Victor Freitas from Pexel