4 Beneficios de ir a Terapia

Tomar la decisión de ir a terapia no es una tarea fácil. Ir a terapia significa exponerte, abrirte a un extraño/a, y empezar a revisar ese mundo interno. Pero, es una de las decisiones más valientes que puede tomar una persona. Significa que finalmente está poniendo su salud emocional y mental en un primer plano. Y, aún cuando es una decisión que puede generar un poco de ansiedad y/o temor, existen muchísimos beneficios para quienes asisten con regularidad. Aquí van 4 beneficios de ir a terapia: 

1. Te conoces mejor a ti mismx 

Esta es uno de los mejores espacios para conocerte mejor. Y no hablo de lo que te gusta y lo que no te gusta, sino también aquellos aspectos que quizás no reconoces sobre ti mismo. Una de las lecciones más grandes es aprender a reconocer cuando una situación emocional te pertenece y cuando no.

En terapia aprendes a diferenciar cuando tu enojo, tristeza, frustración o temor con las demás personas proviene de algún lugar de tu mundo interno. A veces con el simple hecho de saber de dónde proviene, ayuda a entenderte mejor. La madurez emocional no es no enojarse, sino saber de dónde proviene ese enojo y re-dirigirlo de una manera productiva. 

2. Mejoras tus relaciones interpersonales

La mayoría de las veces que alguien llega a consulta es debido a alguna dificultad en sus relaciones interpersonales. Dificultades de pareja, dificultades en el trabajo, o dificultades con los amigos. Pareciera como si en el primer lugar donde se reflejan las dificultades emocionales son el plano de las relaciones. 

Así mismo, mientras más trabajamos en nosotrxs mismxs. En entender nuestro mundo interno. De dónde surgen las emociones que experimentamos día a día. Más probabilidades hay de aprender a manejarlo. Uno no controla como se siente, pero sí puede aprender a manejar qué hacer con esas emociones. 

3. Ajustas tus expectativas del mundo

Las frustraciones que tenemos en la adultez surgen de una inhabilidad de poder trabajar en nuestra tolerancia a la frustración. Con frecuencia, nos hacemos expectativas irreales de cómo debe comportarse, pensar y sentir las demás personas. Sin embargo, nos cuesta entender esa frase de "cada cabeza es un mundo". 

Cuando logramos ajustar expectativas, aprendemos a desilusionarnos menos y a tolerar mejor las diferencias de cada persona. También aprendes a navegar con más calma y tranquilidad por este mundo tan ajetreado. La terapia ayuda a desarrollar cierta flexibilidad mental (y emocional) para poder relacionarnos mejor con nosotrxs mismxs y con los demás. 

4. Aprendes a establecer mejores límites

Una de las mayores enseñanzas (y las más difíciles de conseguir) es aprender a establecer mejores límites con los demás. Aprender a decir que "no" es una de las frases más liberadoras que podemos aprender, pero viene a un costo.

Significa aprender a ponernos a nosotrxs mismxs como prioridad, de vez en cuando. Porque la realidad es que no podemos cuidar de los demás, si no cuidamos bien de nosotros mismos primero. Y cuidar de nosotrxs implica poner límites en aquellas relaciones, personas o situaciones que no nos favorecen. 

¿Has ido a terapia? ¿Qué has aprendido? ¿Qué beneficio le encontraste? Déjame un comentario al final de este post. 

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