3 Formas de Manejar el Desgaste Emocional Feminista

Desde que he desarrollado una rutina en mis redes sociales para publicar cierto tipo de contenido cada día, me he tomado la tarea de leer más sobre ellas. Especialmente, sobre feminismos (que tarea tan difícil, ¿no?). Hay semanas donde estoy motivadísima y me encanta crear consciencia, compartir noticias, y educar. Pero, hay otras semanas donde las noticias del patriarcado parece estar ganando donde me dan ganas de encerrarme en un capullo y no tener que lidiar con nada de esto. Y, otras en las que no quiero que nadie me hable. 

Recuerdo hace un par de meses pasé un viernes fatal. Hubo como 2 o 3 noticias ese día sobre diferentes partes del mundo donde el patriarcado parecía salir victorioso. Me sentía drenada, pues al hacer mucho activismo digital, me aparecían las noticias en todas mis redes sociales. Una tras otra, recordándome que las mujeres vivimos en una sociedad donde llevamos las de perder. 

El sentimiento de agotamiento que estaba sintiendo no era una exageración. Tuve una sintomatología muy parecida a cuando he trabajado en la clínica por muchas horas seguidas. Es más que un cansancio físico, es un cansancio mental acompañado por un sentimiento de derrota. Como psicóloga, he tenido que conocer del burnout (o desgaste emocional) porque no podemos cuidar a los demás si no nos cuidamos a nosotras mismas. Y, ahí me pregunté, ¿existirá un desgaste emocional feminista? 

¿Qué es el desgaste emocional feminista? 

Lo primero que leí sobre el feminist burnout (desgaste emocional feminista) fue en un artículo publicado en Bitch Media. En el mismo, la autora mencionaba que el desgaste emocional proviene del activismo que se hace - que puede ser tanto activismo físico como digital. En el artículo, describen el desgaste emocional como un sentimiento de pesimismo y agotamiento físico, emocional y espiritual. Pero, cada persona se lo vive de manera distinta. 

Para algunos puede manifestarse como enojo o irritabilidad, para otras puede manifestarse como tristeza o un sentimiento letárgico. Lo más importante es conocer de qué manera se manifiesta en ti, y aprender a dejar afuera la vergüenza de admitirte a ti misma y a los demás: hoy simplemente no puedo hacer activismo. 

Decía Audre Lorde, 

"cuidarme a mi misma no es una auto-indulgencia, es autopreservación y ese es un acto político"

Y, si bien es cierto, una/o puede hacer cosas para prevenir el desgaste emocional. Pero, para muchas activistas, es más cuestión de manejarlo que de prevenirlo - especialmente porque nos cuesta separarnos de una "lucha" a la que nos enfrentamos todos los días. Aquí hay tres de mis sugerencias para manejar el desgaste emocional feminista.

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Cierra tu computadora/tablet/celular.

Esta es una de las herramientas que mejor me ha funcionado. Cuando hacemos activismo digital estamos más vulnerables a los trolls y otros odiosos en las redes que buscan desacreditarnos. Un artículo publicado en el Chicago Tribune explica esto perfectamente. A veces obligarnos a no revisar las redes sociales o abrir nuestras computadoras en momentos donde existen más desencadenantes. Nos ayuda a marcar un límite necesario para proteger nuestra salud emocional.

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Haz una lista.

Escribe hoy, en este momento si puedes o después que termines de leer este artículo, ¿qué te pone de buen humor? Quizás es una serie, o tomarte una copa de vino con una amiga mientras vociferan sobre el maldito patriarcado (eso siempre me funciona también). ¿Quién es esa amiga? Escribe su nombre. O, quizás, es solicitar una reunión con tu hermandad feminista. O salir con tu pareja a cenar. O simplemente hacer ejercicio. O ir a terapia. Lo que sea que te ayude a TI, es EXACTAMENTE lo que deberías hacer. Cada una tenemos una forma de auto-cuidarnos distinta, y es importante que tu conozcas la tuya para poder manejar mejor las señales de desgaste emocional.

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Di que NO.

Cuando una/o hace cualquier tipo de activismo en las redes sociales - ya sea sobre feminismo, LGBTI, política, educación, lo que sea - uno/a se vuelve un referente de esto para muchas personas. Personas que nos leen, nos buscan, y nos piensan cuando se encuentran con algo en las redes sobre el tema que nos apasiona. La gran mayoría del tiempo, me fascina que los/as que me siguen me compartan alguna noticia o un pensamiento que tuvieron sobre feminismo. Pero, en algunas ocasiones, hay esos días donde no quiero saber nada. Y, esos son los días en los que podemos - mejor dicho, debemos - decir que NO. No a abrir esos links. No a explicar cosas. No a dar explicaciones sobre por qué no podemos atenderlos ese día. Démonos la oportunidad de decir que NO. Hagamos lo que tenemos que hacer para salir de ese hueco de desgaste, y luego retomemos nuestro activismo.

Jessica Valenti, una feminista audaz y valiente a la que admiro muchísimo, nos decía en un artículo publicado en The Nation. 

"Quisiera decirle a las feministas jóvenes que las cosas se ponen mejor, que no te tienes que preocupar del desgaste emocional, la ira, y la tristeza que viene de hacer este trabajo. Pero, no puedo. Así que esto es lo que les digo: 

Traten de sentirse agradecidas por la fatiga feminista. Muchas personas hacen este trabajo por pura supervivencia - la habilidad de notar tu cansancio y enojo y tristeza significa que tienes espacio en tu día y en tu mente, un privilegio que no todas tienen. Así que, ponlo en perspectiva, y considera lo afortunadas que somos de poder tener esta conversación." 

Poder hablar de nuestras emociones es un privilegio. Pero, no por eso es menos importante. Ni algo por lo que nos tenemos que sentir culpables. Depende de cada una/o de nosotras/os la forma en la que utilizamos ese privilegio. Lo que hacemos por nuestras otras hermanas que no pueden darse este lujo. Pero, no podemos dar lo que no tenemos.

Y así como descansamos, nos alimentamos y tomamos agua cuando estamos en un largo viaje - el feminismo es una aventura que no tiene un destino final. Es una cuestión de día a día, poco a poco. Algo que no se puede medir. Con sus victorias y sus derrotas. Pero para tener fuerzas para afrontar las pérdidas, debemos equiparnos con las herramientas que sean necesarias - siendo una de ellas nuestro auto-cuidado y auto-compasión. 

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