¿Por Qué Es Importante Desarrollar un Vocabulario Emocional?

La semana pasada, publiqué un post en Instagram que decía "las emociones no son ni buenas malas, todas son importantes." Una seguidora me hizo una excelente pregunta: "¿y cómo llamamos a las "malas"?.

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Cuando digo que las emociones no son ni buenas ni malas, me refiero al valor moral que le ponemos a ellas. Recuerda cuando eras pequeño o pequeña. ¿Cómo reaccionaban tus padres cuando ganabas un premio en el colegio? O, ¿cuando hacías un buen trabajo en tu actividad extracurricular? Ahora, ¿cómo reaccionaban tu mamá y/o papá cuando te lastimabas jugando? ¿O cuando tenías una pataleta? O, ¿cuando estabas triste por una pelea con un hermano o una amiga? ¿Notas la diferencia? 

Usualmente, las madres y padres responden de la mejor manera que pueden. En general, sabemos manejar mejor las emociones que son placenteras, como la felicidad o emoción. Sin embargo, cuando algo les pasa a sus hijos e hijas que no pueden controlar, entran en un estado de alerta. Neurológicamente, se activa un sistema de alerta cuando percibimos peligro. Cuando esto ocurre, nuestro cerebro queda "secuestrado" y no podemos pensar claramente. Al no poder pensar claramente, las madres y padres reaccionan con mucha aprehensión frente a las emociones displacenteras, aquellas que normalmente llamamos "las emociones malas". 

Viéndolo de esta forma, no es raro pensar cómo desde pequeños y pequeñas, estamos condicionados a ver las emociones que no nos gusta experimentar como "malas". Y mas, si a veces recibimos algo como "no te sientas mal" cuando las logramos expresar. 

Es importante desarrollar un vocabulario emocional porque nos ayuda a tener más respuestas que "bien" o "mal" cuando nos preguntan cómo estamos. Un vocabulario emocional significa poder identificar y reconocer adecuadamente nuestras emociones. Aparte que darle un valor moral a las emociones, refuerza la vergüenza de sentir algunas de ellas. Y, esto nos lleva a reprimirlas y a limitar nuestra expresión emocional.

 Mientras más temprano desarrollemos un buen vocabulario emocional, más afinada estará nuestra madurez emocional al crecer. 

Algunas emociones placenteras incluyen: 

  • Emoción 
  • Alegría
  • Orgullo
  • Motivación 
  • Agradecimiento
  • Sorpresa
  • Optimismo
  • Tranquilidad 
  • Confianza 

Algunas emociones displacenteras incluyen: 

  • Enojo
  • Tristeza
  • Frustración 
  • Decepción 
  • Ansiedad
  • Estrés
  • Temor
  • Vergüenza
  • Celos

Y, así, hay muchísimas otras emociones. La clave es que mientras más temprano podamos nombrarlas cuando las sentimos, mejor nuestra habilidad para generar empatía para con el otro y la otra. Y, así podemos extender nuestro vocabulario emocional a distintas áreas de nuestra vida: con nuestras parejas, nuestras hijas e hijos, nuestros amigos y amigas, en el trabajo, entre otros. 

A mayor vocabulario emocional, mayor entendimiento emocional. ¿Cómo desarrollas el tuyo y ayudas a los de tu alrededor a extender el suyo? Coméntame abajo tu estrategia. 

Photo by Anh Nguyen on Unsplash

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