¿Por Qué Percibimos a Ciertas Personas Como Confiables?

Cuando Sigmund Freud desarrolló la teoría de la mente, él decía que todos tenemos tres aspectos en nuestro aparato psíquico: el ello, el Yo, y el super-Yó. El ello es el encargado de todo lo que deseamos, de lo instintivo, de lo pasional; el super-Yó es el encargado de todo nuestro componente moral, de los valores y, por ende, el responsable que sintamos culpa; mientras que el yo, es el encargado de mediar entre lo que queremos hacer y lo que debemos hacer. 

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Todas las personas desarrollamos estos tres personajes - la diferencia está en que algunos los desarrollan en mayor o menor medida. Por ejemplo, hay quienes tienen que manejar su ello, usualmente las personas que suelen más impulsivas, temerarios/as; y, otros que deben manejar su superyó; usualmente las personas más moralistas, correctas o con tendencia a sentir gran presión por hacer lo correcto (en caso que te preguntabas, yo caigo en esta última categoría). 

En ambos casos, es nuestra tarea (como profesionales de salud mental) ayudar a las personas a desarrollar un yo lo suficientemente fuerte para poder ceder a las exigencias de ambos. Les recuerdo que TODOS/AS tenemos a los tres aspectos, y lo sano es permitirnos la flexibilidad de honrar a los tres cuando la ocasión lo amerite. Pero hoy me gustaría hablarles del superyó, y su importancia dentro de nuestra madurez emocional y nuestras relaciones interpersonales. 

Como les mencioné anteriormente, el superyó es el encargado de estructurar nuestro sentido moral, nuestros valores, nuestro sentido de honradez. También es el responsable que sintamos emociones como la culpa o la vergüenza. Estas emociones a veces son asociadas como algo negativo, pero un reciente estudio publicado en la revista Journal of Personality and Social Psychology encontró que puede ser usado a nuestra ventaja. 

Ser propenso/a a sentir culpa y su relación con cuán confiable te perciben los demás

Según Levine et al., "las personas propensas a sentir culpa son personas que anticipan la culpa de hacer algo malo genera que las personas eviten cometer la ofensa en un primer lugar". En palabras sencillas, las personas propensas a sentirse culpable también son más propensos a tomar decisiones correctas y sanas al interactuar con los demás. 

Los resultados del estudio encontraron que esta inclinación a sentir culpa tiene una directa relación con cuán confiable e íntegros nos perciben las demás personas. Ya sabemos que la integridad de una personas (o si los/las percibimos de esta forma) tiene un efecto positivo en la calidad de las relaciones interpersonales que se establecen posteriormente. 

Mientras más íntegra/o percibo a alguien,

más puedo confiar en ella/él

¿De qué me sirve conocer sobre estos hallazgos? 

Estos hallazgos son valiosos porque nos permiten darle un valor positivo a la culpa - una emoción tan displacentera. Y, a su vez, al superyó, que se encarga de establecer los sistemas de valores responsables para poder anticipar decisiones equivocadas. 

No estoy diciendo que quienes somos propensos a sentirnos culpables no deberíamos trabajar esa culpa - porque como mencioné más arriba, es importante desarrollar un yo lo suficientemente fuerte que nos ayude a desafiar estos sentimientos de culpa cuando no tienen fundamento. Más allá de eso, estos hallazgos nos pueden ayudar a re-plantear la forma en la que enseñemos a las nuevas generaciones la buena toma de decisiones. 

¿Te habías planteado ver la culpa bajo una luz positiva? ¿Qué piensas de estos hallazgos? Déjame un comentario para saber qué piensas. 

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Photo by Niklas Hamann on Unsplash