¿Para Qué Los Exámenes Estandarizados?

Si eres como yo, viviste una gran parte de tu adolescencia viendo películas noventeras sobre adolescentes. Clueless, 10 Things I Hate About You, She's All That. Tú nómbrala, y yo la viví como si yo misma fuera la protagonista.

Esto me llevó a hacerme ideas irreales sobre lo que era la secundaria. La vida antes de entrar a la Universidad, y básicamente cualquier tema asociado con la adolescencia. Pero, principalmente, los temidos "SAT's" (siglas que aluden a exámenes estandarizados). En las series y películas de mi adolescencia, veía a los y las protagonistas genuinamente preocuparse por los resultados. ¿Pasarían o no? Ese pequeño número, determinaba el resto de su carrera universitaria. 

Hace poco, preparándome para una mudanza, encontré mis propios resultados de pruebas estandarizadas. En Matemáticas no tuve ni nota porque no saqué el puntaje mínimo. Sin embargo, eso no me detuvo de especializarme en la profesión de mis sueños (formación con la cual me tuve que enfrentar con muchas matemáticas, por cierto). 

No fue hasta que empecé a trabajar en un colegio que realmente entendí a qué vienen los exámenes estandarizados. Y, lastimosamente, toman un papel mucho más importante de lo que necesariamente querríamos en nuestros estudiantes. 

¿Qué son? 

Los exámenes estandarizados son cualquier examen que miden el rendimiento general de una población. En palabras sencillas, recogen diferente contenido de diferentes "materias" o especialidades para medir el conocimiento general de los estudiantes que lo toman. 

En teoría, debería usarse a nivel individual. Es decir, para saber dónde está el estudiante actualmente. De ahí, podemos comparar esta información con distintas fuentes: 

  • Con sí mismo o sí misma - ¿cómo se compara a su rendimiento anterior?

  • Con el resto de su salón - ¿cómo se compara con el resto de sus compañeros?

  • Con el resto de su comunidad - ¿cómo se compara con el resto del país?

Si rompemos este análisis, entendemos que las respuestas de cada una de estas preguntas puede ser utilizada para algo más por diferentes personajes. Las madres, padres y docentes pueden ayudar al estudiante a mejorar su rendimiento de forma individual al contestar la pregunta uno. Los directores de colegio pueden conocer qué áreas sus docentes necesitan mayor entrenamiento al responder la pregunta dos. Y, los ministros de educación pueden mejorar las políticas educativas al responder la pregunta tres. 

¿Se dan cuenta de quién no está en este plan? Y, aún así, ¿es quien más perjudicado/a está si los resultados de estas pruebas son desfavorables? 

Así es, los y las estudiantes. 

No estoy diciendo que ellos no deben ser responsables de su aprendizaje, porque sí lo deben ser. Pero, si aprendemos a detenernos y realmente analizar lo que estas pruebas estandarizadas nos quieren decir (que son mucho más que los números, por cierto), podemos hacer un cambio tangible para potenciar el rendimiento de aprendizaje de nuestros/as estudiantes. Que es algo mucho más importante que el rendimiento académico.

Las pruebas estandarizadas son un indicador, pero no más que eso. Nos ayudan a entender y planificar mejor. Pero no son algo que está escrito en piedra. No es algo que define a nuestros chicos y chicas. No es algo en lo que se deben basar para planificar su futuro. Son una herramienta para hacer del ambiente educativo algo propicio para todos y todas. 

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Photo by Angelina Litvin on Unsplash