El Peligroso Mito de la "Súper Mujer"

Hace poco me compartieron un anuncio de una marca reconocida donde aludían al arquetipo de la “súper mujer”. Esa creencia que ubica a nuestro sexo biológico como una especie de súper poder o fortaleza que nos hace invencibles y capaces de enfrentar cualquier reto, tarea, y obstáculo.

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Este mensaje parece ser el epicentro del movimiento de “empoderamiento femenino”. El mismo que nos dice que tenemos que ser fuertes y soportar cualquier situación que se nos cruza en el camino – incluso aguantar las injusticias y la forma en la que el patriarcado nos violenta. A veces, con el deseo e intento de enviar un mensaje de igualdad de derechos para las mujeres, lo que se envía es un mensaje de “aparente” superioridad.

Ejemplo: los mensajes que se envían el Día de la Mujer (8 de marzo). Lo que debería ser un día para conmemorar y honrar a las trabajadoras que murieron quemadas como producto de una protesta por condiciones precarias, se ha convertido en un día para “celebrar” a la mujer que lo hace “todo”: cría a sus hijos/as, les ayuda con las tareas, hace trabajo doméstico, cuida a su esposo, y trabaja. Reforzando el arquetipo de: “la súper mujer cuyo súper poder es… ¡ser mujer!”

¿Por qué es este mito potencialmente peligroso?

Pensemos en el mensaje que se está enviando

Pensar que “por el simple hecho de ser mujeres” lo podemos hacer todo no solo invisibiliza las normas de la sociedad que refuerzan la desigualdad de género, sino que es una creencia peligrosísima para nuestro bienestar emocional y físico.

Como una gran hermana feminista, Corina Borrero Rueda, alguna vez escribió en su artículo “No somos todo terreno”:

“al final vemos que esta misma sociedad, que justifica y avala a los hombres como agresores, es la que nos repite constantemente que debemos andar con cuidado por la vida y que tenemos que aprender a lidiar con estos gajes del oficio.”

Más allá de ser irreal (porque ningún ser humano lo puede hacer TODO, todo el tiempo), es una pantalla “empoderada” que lo único que hace es adornar la desigualdad. Al decir que las mujeres lo podemos hacer TODO, estamos ignorando la carga emocional que tienen las mujeres.

Un estudio del 2017 publicado en la revista Sex Roles, refuerza el hallazgo que las mujeres realizan más trabajo doméstico que los hombres – algo que se ha probado consistentemente década tras década.

La presión de la sociedad y nuestra salud mental

El problema con este mito es que nos crea una presión innecesaria e irreal que debemos ponernos todos los sombreros todo el tiempo. El de ser complaciente, femenina, que podemos hacer muchas tareas simultáneamente, el de profesional, el de madre (ignorando que hay algunas mujeres que no desean ser madres), el de chofer, el de administradora de la casa, el de tolerante y paciente, el de comprensiva, y la lista sigue y sigue.

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Debe ser increíblemente agotador sentir esa presión de ser súper mujeres. ¿Cuándo tenemos tiempo para nosotras mismas? Para pensar en lo que nosotras queremos, en lugar de lo que todas las demás personas esperan que debemos ser y hacer.

Más allá de eso, ¿cómo podemos luchar por la igualdad de derechos sociales, políticos, y económicos de las mujeres si la sociedad nos sigue diciendo “cuál es nuestro lugar”? Ser mujer no es un súper-poder, es nuestra biología. Y nuestra biología no determina nuestros “roles en la sociedad”.

¿Qué podemos hacer?

Lo primero–como con la gran mayoría de temas que conciernen al feminismo–es crear consciencia. Consciencia de nuestro lenguaje, de cómo nos comunicamos, y las ideas machistas con las que todos y todas debemos luchar y atrevernos a desafiar.

Lo segundo, es algo un poco más complicado: aprender a aceptar que somos seres humanos. En una sociedad que se beneficia de tus dudas, quererte a ti misma tal y como eres (humana) es un acto de rebeldía. Deshacerte de esa noción que tenemos que ser súper mujeres o hacer de más por nuestro sexo biológico, y celebrar lo que Brené Brown llama “los dones de la imperfección”.

Para mostrar la naturaleza de sexista de esta premisa: ¿la sociedad exige de los hombres lo mismo que exige de las mujeres? Lo que me lleva a mi tercer punto.

Hombres: no celebren a mujeres como “el regalo perfecto” o “las súper heroínas que lo pueden hacer todo”. Lo único que están haciendo es gozar su privilegio (no cuestionarlo) y reforzando una presión innecesaria. Aquí algunas ideas de qué pueden hacer:

  • Equiparen la carga del trabajo doméstico.

  • Equiparen la carga emocional.

  • Celebren sus logros personales, profesionales, y sus habilidades (no su biología).

  • Lean y edúquense para deconstruir la sociedad patriarcal que sigue reforzando esta desigualdad.

¿Qué piensas de este mito? Me interesa saber qué piensas, déjame un comentario más abajo con aquellos mensajes que refuerzan este mito.

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