7 Señales que Has Crecido Más que Alguien

Haber tenido el privilegio de asistir a psicoterapia para cuidar de mi salud mental me dio muchísimas valiosas lecciones. Una de ellas, siendo qué pasa con las personas a tu alrededor cuando tú eres quien cambia. Cuando descubres cosas en ti misma/o, cuando ves el mundo de una forma distinta, cuando entiendes cosas que antes siquiera pensabas. Siempre he dicho que ir a psicoterapia (similar al camino del feminismo) es como cuando te dicen que tienes que usar lentes: ves el mundo más claro, lo cual es más sano y real, pero también quiere decir que ves aquello que antes no te percatabas.

Cuando crecemos, maduramos, y nos adentramos en etapas diferentes de la vida (en lugar de resistirlas), empezamos un proceso de transformación. Y cuando esto ocurre, pues indudablemente, las personas alrededor tuyo se ven forzadas a cambiar la forma en la que interactúan contigo.

La forma como lo aprendí a ver en terapia es que las personas son como un engranaje: cuando tú cambias, el engranaje se ve forzado a cambiar también. Si el engranaje cambia, las piezas ya no embonan como antes. Así mismo funciona con las personas: cuando alguien crece, ya empieza a sentir que no embona o hace “clic” con algunas personas.

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La velocidad y el tiempo con la cual cada persona crece varía. Es más, hasta la forma en la que cambian es diferente. Hay quienes, como yo, la psicoterapia fomentó el espacio para el crecimiento. Hay otras personas para las cuales otras actividades como el yoga o un nuevo trabajo o una mudanza les ayuda a crecer. Lo que es indudable y algo que todas las personas que experimentan estos cambios tienen en común es que produce un cambio profundo en sus relaciones. Ya sean de amistad, trabajo, amorosas, y/o familiares.

Si no estás muy segura/o si has crecido de más que alguien en tu vida, a continuación te presento 7 señales que quizás tu “engranaje” ha cambiado:

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Sientes que tienes que forzar temas de conversación

Esa conversación fluida o emocionante que antes dominaba tu relación, ya no está ahí.

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No te sientes desafiado/a o motivado/a intelectual ni emocionalmente.

Sientes que las conversaciones son monótonas y carecen de profundidad.

Pones excusas o sientes incomodidad cuando surgen planes para ver a esa persona.

Siempre intentas zafarte de verla/o, o te sientes apática/o de hacer planes.

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No quieres compartirle tus logros profesionales o personales.

Sientes culpa o aversión de contarle tus logros, porque sientes que no los entenderá.

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Te sientes aburrida/o cuando pasas tiempo con esa persona.

Te encuentras pensando en otras cosas que podrías estar haciendo y te cuesta conectarte con el aquí y el ahora.

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Sientes que están en “páginas” diferentes.

Les cuesta conectarse y relacionarse con lo que cada uno/a hace, porque tienen prioridades distintas.

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Pareciera que pelean por “tonterías”.

Cada cosa – sin importar cuán pequeña sea – es motivo de pelea o discusión.

Darse cuenta de estos cambios en nuestras relaciones personales no es fácil. A veces, es increíblemente doloroso y desearíamos que las cosas volvieran a ser como antes para no sentir esta incomodidad. Pero, es importante darse cuenta que los cambios y el crecimiento son inevitables, y son el primer paso para entender esta nueva etapa. Eres la misma persona que antes, solo que con un entendimiento, ideales, y motivaciones distintas. Y no debes disculparte por eso.

Estas señales son aplicables a distintas relaciones: de pareja, amistad, laborales, y/o familiares. Si la has percibido en alguna de tus relaciones actuales, es importante abrir un espacio para comunicarlas. Cuán receptivo/a esté la otra persona, te dará una buena idea de cómo proceder.

Photo by Kari Shea on Unsplash