¿Pueden Las Mujeres Ser Machistas?

En varias conversaciones con otras feministas y aliados del feminismo, he escuchado la referencia coloquial de “creció con una mamá machista” o “es que esa mujer es una machista". Y aún cuando es cierto que todos y todas hemos crecido bajo el mismo paraguas patriarcal y tenemos pensamientos machistas, el término “mujer machista” es incorrecto.

¿Por qué? Porque las mujeres (ya sea que se identifiquen como feministas o no) somos oprimidas constantemente por el sistema patriarcal – de donde se origina la violencia de género, masculinidad tóxica, objetificación de la mujer, entre otras – no podemos formar parte de ese mismo grupo que nos oprime. Es por eso, que no podemos ser “machistas”.

Como bien explica Marina Esteban Rodríguez en su artículo para La Voz de Almería:

Una mujer no oprime, viola, no maltrata ni asesina a otras mujeres por el hecho de serlo. No, una mujer no puede ser machista, pero sí puede estar alienada. Y es totalmente normal estarlo. 

Las mujeres no gozamos de los mismos privilegios que los hombres, ni somos partícipes de la violencia de género por el simple hecho de ser mujeres. El sistema patriarcal – a diferencia de a los hombres – no nos favorece, nos oprime. Por esa razón, no podemos llamarnos machistas.

Entonces, ¿cómo se les llama a las mujeres que rechazan el feminismo o critican las decisiones de otras mujeres?

Los y las que me han leído antes, saben que soy increíblemente detallista con la lingüística y las palabras que uso. El término correcto que define a esta mujer es alienada, que según Beatriz Serrano, es “aquella mujer que comparte el mismo sistema de creencias que su opresor". Y, típicamente, lo que mantiene a una mujer alienada es su estado de privilegio.

Esa noción que no deben “identificarse como feministas” porque ellas nunca han sentido que han tenido que luchar por su igualdad – sin darse cuenta que la razón de esto se debe a una larga lista de mujeres históricas que han luchado por su acceso a la educación, derecho a voto, y libertad. Aunado a eso, sin darse cuenta que su historia no es representativa de otras mujeres que viven en condiciones distintas y tienen luchas distintas. Lo que la Dra. Kimberlé Crenshaw denominó “interseccionalidad”.

¿Qué caracteriza a una mujer alienada del movimiento feminista?

Haciendo investigación para este artículo, me topé con un ensayo de Sandra Iglesias titulado “Yo nací alienada, crecí alienada, pero lo superé.” En el mismo, Iglesias escribí una frase con la que me sentí completamente identificada:

“Sé que no soy de las más enteradas, que todavía me queda camino por recorrer en la lucha, y que no soy lo activa que podría ser, pero mi trabajo es concienciar a más chicas de mis círculos de lo que están viviendo.”

Pues así como ella, yo también estoy en constante (de)construcción. De lo que he tenido normalizado toda la vida, de mi machismo internalizado, y de la sociedad patriarcal en la que he crecido. Yo también he sido una mujer alienada del movimiento, por lo que sé lo que es:

  • Decir frases como “ni machismo ni feminismo, igualdad”. Si lees la definición de feminismo y cómo NO es el opuesto al machismo, entenderás que es una lucha por la igualdad en los planos sociales, políticos y económicos – entendiendo que las mujeres llevan las de perder y siempre hemos tenido que luchar por nuestros derechos. El machismo es violencia, el feminismo es igualdad. Rehusarse a usar esta terminología es rehusarse a crear consciencia sobre la desigualdad que existe.

  • Criticar a otras mujeres por sus decisiones. Una mujer que elige vivir su vida distinto a ti no es tu enemiga. La mujer que gana más que tú no es tu enemiga. La mujer que elige maquillarse y tu no, no es tu enemiga. Ya bastante opresión recibimos por la sociedad machista, como para que nosotras también nos oprimamos entre nosotras.

  • Decir que lo que gritan los hombres en la calle eran “piropos”. Cuando es alguien que no conoces, quien no está dentro de tu círculo de confianza ni sabe respetar con qué comentarios te sientes o no cómoda, no es piropo. Es acoso callejero. Y no importa cuán normalizado esté, NO es un comentario positivo ni placentero.

  • Cuestionar a las víctimas de acoso y abuso sexual. Decir frases como “¿qué estaría usando?” o “¿por qué estaba sola?” cuando escuchamos sobre casos de acoso y abuso sexual no aporta absolutamente nada a la conversación. ¿Por qué? Porque una víctima JAMÁS es responsable de su acoso o abuso.

Estar alienadas del movimiento es esperado, particularmente porque – como he mencionado anteriormente – todas hemos crecido en esta misma sociedad patriarcal. De-construirse es un proceso, no es fácil ni inmediato, pero tal y como leí en una frase en las redes sociales:

“No he conocido a ninguna mujer que se arrepienta de identificarse como feminista. Al contrario, las veo más confiadas, felices, y seguras de sí mismas.”

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Photo by Egor Barmin on Unsplash