3 Formas de Usar el Juego Para Hablarle a tu Hija/o Sobre sus Emociones

El juego es uno de los mejores canales para ayudar a los niños y las niñas a manejar mejor su mundo interno. Sus sueños y aspiraciones. Sus ansiedades y temores. Sus deseos y pesadillas. También, es el mejor medio para hablar con tus hijas/os sobre sus emociones.

Sabemos que tener un vocabulario emocional extenso y rico nos puede ayudar a:

  • Mejorar nuestra inteligencia emocional

  • Cultivar relaciones más sanas con nosotros/as mismos/as y aquellas/os a nuestro alrededor

  • Incrementar nuestra capacidad de empatía para con los demás

  • Entre muchísimos otros beneficios.

Pero, ¿cómo le enseñamos a nuestras/os niñas/os acerca de algo tan complejo como las emociones? ¿Cómo establecemos un vocabulario emocional a una edad tan temprana? ¿Cuál es la mejor manera de abrir una conversación sana sobre cómo identificar, manejar y expresar nuestra emociones de la manera más sana?

Aquí te enseño mis tres formas favoritas para usar el juego como una herramienta para hablarle a tus hijos/as sobre sus emociones:

Usa metáforas que ya existen

No debe resultar sorprendente leer otro blog de una terapeuta hablando sobre lo poderosa que es la película de Pixar, Intensamente. Si no la has visto aún (en cuyo caso me tomaré el atrevimiento de pedirte que por favor la veas tan pronto termines de leer este artículo), Intensamente cuenta la historia sobre “la vida de las emociones que viven en el centro de control dentro de la mente de la protagonista, Riley, y donde la ayudan a manejar el día a día.”

La película animada cubre las emociones básicas como la felicidad, el miedo, enojo, tristeza, y asco. Y, a lo largo de la película, aprendemos cómo cada una de estas emociones tiene un propósito y una misión en nuestras vidas. Desde entonces, muchos juegos acerca de los personajes han salido al mercado, pero hay uno que sigo utilizando una y otra vez y son las miniaturas.

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Utilizo estas miniaturas de manera constante para incentivar, en los niños y las niñas con los cuales he trabajado, la elección de aquel que mejor representa el escenario de juego que estamos usando. La razón por la cual los utilizo es porque estos personajes ya son representativos para los niños y las niñas. Son personajes que ellas/os ya conocen y pueden elegir con facilidad para representar sus propias emociones. Algunas preguntas que puedes hacer incluyen:

  • ¿Qué personaje crees que mejor cabe dentro de esta situación?

  • ¿Cuál es la emoción que mejor le representa?

  • ¿Cómo se sienta este sentimiento en tu cuerpo?

  • ¿Cuáles son algunas cosas que este sentimiento te permite o te prohibe hacer?

Empieza ahí y mira hacia dónde te lleva esa conversación.

Habla su lenguaje

Otra estrategia que me encanta aplicar es utilizar los juegos de mesa existentes y darles un giro especial. Hace poco me encontré con este juego de “Emoji UNO” e inmediatamente empecé a pensar en todas las maravillosas posibilidades que esto nos puede dar para abrir conversaciones sanas con las niñas y niños (pre-adolescentes y adolescentes, también) acerca de sus sentimientos.

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Algunas formas como sugiero que se utilice este juego incluyen:

  • Si usas un +2, la otra persona debe compartir un evento que le hace sentir lo que el emoji representa.

  • Si sacas más cartas, debes compartir una forma en la que lidias con la emoción del emoji jugado anteriormente.

  • Si alguien te salta, debes compartir un momento donde te has sentido de esa forma.

Lo chévere de esto es que puedes crear las reglas a medida que juegas. La creatividad y la imaginación son clave, así que no temas involucrar a tu hijo/a en co-crear este set de reglas contigo. Y, no pasa nada si quiere incluir algunas reglas graciosas o divertidas. ¡Recuerda que es un juego!

¿Cómo se ven estos sentimientos?

Otro gran recurso es darle a la niña o al niño la oportunidad de que nos enseñen a nosotras/os cómo están viviendo sus emociones. Esto es algo que se puede hacer con masilla, hojas blancas y colores, y/o tempera, entre otros. Algunas veces, resulta hasta más productivo mostrarle a ellas/os, primero, cómo se ven esas emociones en TI.

Cuando tu hija/o te comparte una situación en el colegio o está jugando un escenario con un alto contenido emocional, puedes tomar una pequeña pausa y enseñarle cómo ese sentimiento que están jugando o hablando se ve para TI. Piensa en texturas, colores, tamaños o cualquier otro detalle relevante. Luego, pídele a tu hija/o que te enseñe cómo se ve para ella/él.

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Esta pequeña, pero poderosa estrategia, nos puede ayudar a generar empatía con los niños/as. Y cuando ellas/os ponen sus sentimientos afuera, esto les puede ayudar a aliviar esa ansiedad de no tener que cargar con eso, y hablar de las emociones de una forma mucho más sana contigo.

Recuerda que al hablar con tu hija/o sobre sus emociones es importante:

  • No juzgar ni generarles vergüenza por sentirse de una determinada manera

  • Preguntar, preguntar y preguntar más

  • No temas utilizar la autorevelación para contarle sobre algún momento donde TU experimentaste algo similar

  • Escucha lo que dicen y honra sus emociones

  • Abre la conversación para pensar JUNTOS sobre estrategias para sobrellevar estas emociones

¿Tienes alguna estrategia adicional para jugar con tu hijo/a y hablarle sobre sus emociones? Me encantaría leerlas en los comentarios.

Si deseas mejorar tu vocabulario emocional de la mano de una profesional de salud mental, te invito a que hagas una sesión conmigo aquí.