Para una Sociedad Igualitaria, Primero Un Hogar Igualitario

El 8 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Mujer, día que sirve para visibilizar los planos desiguales en los que las mujeres seguimos estando en relación con los hombres. Día para exigir nuestros derechos y equidad en los planos sociales, económicos, políticos –y yo agrego: emocionales. Como dicen las compañeras de Fémina Panamá, entre aquellas cosas que luchamos, existen:

  • Una educación sexual integral

  • Reconocimiento de la labor de cuidado

  • Equiparar la carga doméstica

  • Igualdad salarial

  • Espacios seguros donde podamos caminar sin temor a que se nos violente

  • Entre otros

Una gran parte de mis esfuerzos como psicóloga especialista en niñas/os y adolescentes con una perspectiva feminista, es crear contenido (en forma de artículos, charlas, talleres y cursos) para: prevenir la violencia contra la mujer; fomentar una cultura de responsabilidad compartida entre madres y padres; minimizar la masculinidad tóxica con la que crecen los varones; minimizar los estereotipos de género que impactan de manera negativa a las niñas y a los niños; hablar sobre consentimiento sexual; entre otros.

Para mí, una sociedad es reflejo de lo que ocurre en casa. Y, si queremos una sociedad igualitaria: tenemos que construir un hogar igualitario. Que, a mi parecer, se resume en tres aspectos claves:

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Equiparar la carga doméstica

Según ONU Mujeres, las mujeres hacen alrededor de 2.5 veces más trabajo no remunerado (limpiar, cocinar, cuidar de los y las hijos/as, mantener la casa) que los hombres. Esto afecta directamente la cantidad de tiempo que pueden invertir en trabajo remunerado y, consecuentemente, el acceso a posiciones de liderazgo. A su vez, impacta de manera significativa su salud mental.

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Niñas líderes

Las niñas “fuertes” o “dominantes” son aquellas que, con un autoestima fuerte y suficiente amor propio, expresan sus necesidades al mundo. Culturalmente, esto es visto de manera distinta. Tener acceso a carreras de STEM, por ejemplo, puede impulsar una mayor receptividad hacia las niñas líderes. Niñas que, en algún momento serán mujeres que necesitamos en puestos de liderazgo porque es bueno para todos y todas. Es por eso que es TAN importante incentivar en nuestras niñas que desarrollen esa voz, esa autonomía, esa fortaleza. Finalmente desmitificar esa frase tan machista de “calladita te ves más bonita”.

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Niños sensibles

He escrito anteriormente sobre los efectos nocivos de la masculinidad tóxica en los niños. Sus efectos son tan preocupantes que la Asociación Americana de Psicología (APA) lanzó el año pasado una guía especialmente para abordar la salud mental de la población masculina. La masculinidad tóxica afecta la expresión emocional de los niños, lo que consecuentemente afecta su manejo emocional también. Al no saber cómo manejar sus emociones, las posibilidades de actuarlas se vuelven más altas, lo cual tiene una relación con los altos índices de violencia contra la mujer. Si trabajamos en criar a niños más sensibles, con menor temor a expresar su vulnerabilidad, estamos criando a niños más sanos emocionalmente. Niños que respetan y alzan a sus contrapartes femeninas, dándoles los espacios seguros que tanto merecen.

Confío plenamente que si empezamos a trabajar a nivel preventivo –enfocándonos en estos tres planos– podemos criar a una generación mucho más empática, amable, respetuosa y con mayor consciencia social. Y, ¿no es acaso ese el mundo que le queremos dejar a nuestras hijas y a nuestros hijos?

En las próximas semanas, estaré conversando sobre cada uno de estos temas en un Instagram y Facebook live. Puedes ver más aquí.