7 Formas En Que Las Personas Hacen Intentos de Conexión

La primera vez que leí sobre el término “intentos de conexión” (en inglés “bids for connection”), elaborado por los especialistas de pareja John y Julie Gottman, se alumbró una pequeña chispa en mi cerebro. De acuerdo a ellos, un “intento de conexión” es cuando las personas hacen algo para conseguir atención, afecto y/o aceptación. Qué manera más sencilla, e increíblemente poderosa, de darle un nombre a lo que los seres humanos hacemos todos los días. Y qué difícil se ha vuelto reconocer esto en nuestro día a día.

Pero para mi, esto aplica a muchos tipos de relaciones, más que sólo parejas. Aplica para padres e hijos, estudiantes y docentes, compañeros/as de trabajo, amistades, entre otros.

Las personas están desesperadas por conectar la una con la otra, pero también existe un profundo sentimiento de vergüenza de necesitar esta conexión. Recuerdo cuando Brené Brown dijo en su especial de Netflix “Call to Courage”, que la felicidad es una de las emociones más vulnerables y atemorizantes. Deseamos sentirnos felices y entendidas/os, pero nos boicoteamos las posibilidades de expresar esto a nuestro sistema de apoyo. La conexión sana y, si prestamos atención, podemos darnos cuenta de las formas en las que las personas intentan conectar diariamente.

Pero los intentos de conexión pueden aparecer como algo distinto. Debido a la forma en la que la sociedad nos ha formado, dudamos de manifestar nuestras necesidades emocionales en una forma abierta y vulnerable. De tal forma, nuestros intentos de conexión adoptan diferentes formas, aquí hay siete de ellas:

1. Compartir historias de nuestro día a día

Una hijo o un hijo diciéndole a su madre o padre acerca de una injusticia que ocurrió en el colegio. Un hombre quejándose con su pareja sobre cuán fastidioso es su jefe/a. Una niña diciéndole a su amiga lo frustrada que está con su novio. Cuando compartimos una historia–sin importar el tipo de historia que sea–estamos haciendo un intento de conexión. De ser escuchadas/os, entendidas/os, valoradas/os, y apoyadas/os.

2. Compartir la atención

“Hey, ¿viste las flores que plantó el vecino?” “¡Wao! Mira a ese perrito que lindo.” “Mami, ¡mira este video de YouTube!” Rara vez es la flor, el perro o el video de YouTube lo que resulta importante para ellos/as. Sino, la forma en la que respondemos a este intento de conexión.

3. Compartir logros

Cuando las personas comparten historias de éxito con nosotras/os–”mira el dibujo/artículo/dulce/platillo que hice”–están intentando recibir algún tipo de validación. Que les reconozcamos lo que hicieron y, consecuentemente, reconozcamos quiénes son.

4. Enviar un link o un post

Esta es uno de los intentos más comunes que veo en esta era digital. Compartir un post o un link envía el mensaje de “vi esto y pensé en ti, y al mandártelo quiero compartirlo contigo”. Es una forma indirecta de conectar con alguien más y fomentar una conversación. Independientemente de cuán trivial pueda parecer, el mensaje oculto es extremadamente poderoso.

5. Buscar un abrazo o algún tipo de expresión afectiva

Cuando alguien busca un abrazo, están expresando su necesidad de sentirse conectada/o. Ya sea un abrazo, un apretón, o un toque en la espalda.

6. Hablar de un interés en común

Esta es la versión en vida real de enviar un link o un post. Hablar sobre algún interés en común–ya sea deporte, música, cine, política o cultura–es una forma en la que las personas buscan conectar. Envía un mensaje de “hey, encontré esto que me pareció interesante y pensé que te gustaría a ti, quizás podamos conversar sobre ello".

7. Expresar una preocupación

Esto puede salir a relucir mientras se leen las noticias o que alguien te pregunte cómo resolviste un problema reciente que tuviste. Cuando alguien expresa una preocupación, te están diciendo indirectamente: “me preocupo por ti”.

Sea cual sea la forma en la que se intente hacer la conexión, nosotras/os podemos hacer una de tres cosas:

  1. Responder a el intento de conexión

  2. Responder contra el intento de conexión

  3. Ignorar el intento de conexión

Estamos en una época donde necesitamos intentar conectar los unos con los otros todos los días. Cuidarnos entre nosotros y permitirnos ser vulnerables. Es tiempo de sanar, y tenemos que hacerlo colectivamente.