4 Razones Por Las Cuales el Amor Propio Es Un Acto Político

Fue la gran Audre Lorde (quien hubiese cumplido 85 años este pasado 18 de febrero), poetisa y escritora feminista, quien dijo:

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Recuerda que la primera vez que escuché esta frase, se me quedó grabada. Pero había algo de ella que no entendía completamente. ¿Cómo así un acto político? ¿Por qué? ¿Qué tiene que ver el amor propio con la política?

Y, bueno, como quizás se habrán dado cuenta, si ya tienen tiempo leyéndome: no me gusta quedarme sin respuestas a mis preguntas. Me propuse leer sobre la relación entre el amor propio y el feminismo, las protestas de las feministas de la década de los 60, y algo llamado “amor propio radical”. Y, luego, me topé con una frase que le dio sentido a toda mi investigación:

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 ¡Por eso es el amor propio un acto político! Porque estamos condicionadas a aspirar a ideales de belleza (estandarizados por la mirada masculina), a tener relaciones poco sanas con nuestros cuerpos y con nosotras mismas, a rechazar el envejecer naturalmente y a abastecernos de las cremas antiarrugas.

Estamos condicionadas a pelearnos con nuestro cuerpo y con quienes somos. Y por eso, querernos es revolucionario. Por eso , querernos es un acto político. 

Aquí te presento 4 razones para ayudarte a empezar a verlo desde esta forma. 

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La sociedad se lucra de nuestras inseguridades.

¿Alguna vez te has puesto a pensar qué sería de las compañías de belleza si todas las mujeres nos amáramos? ¿Qué sería de las clínicas de estéticas y dietas? Estarían en quiebra. Y eso no es rentable. Por esta razón, tienen que hacernos sentir inseguras sobre nosotras mismas para seguir comprando sus productos. Ojo, no digo que usar rubor o un lápiz labial de vez en cuando no sea algo que no podamos hacer, pero cuando dependemos de estos productos para sentirnos bien con nosotras mismas es por qué quizás algo no está muy sano internamente. Mientras más nos queremos, más precavidas somos en estas compras.

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Mientras más sumisas y dependientes, menos alzamos nuestra voz.

Históricamente, la sociedad nos ha puesto trabas para no alzar nuestra voz. Desde el momento en que se nos prohibía acceso a la educación o hasta el momento en el que luchamos por el derecho a voto. Alzar nuestra voz de manera individual en sí no es peligroso, pero alzar la voz en conjunto podría tener repercusiones importantes para la sociedad. Y, mientras más nos queremos, menos temor tenemos de luchar por lo que nos merecemos.

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Empezamos a identificar la necesidad de políticas públicas feministas.

De manera consecuente, mientras más nos queremos mayor seguridad ganamos. Y, cuando esto ocurre, más nos informamos sobre las formas en la que la sociedad nos protege o no nos protege. Estas se llaman políticas públicas feministas: aquellas leyes o políticas que nos favorecen a las mujeres porque nos ponen en el mismo plano social, económico y político que a los hombres. Y ya sabemos lo que la sociedad patriarcal piensa sobre eso.

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Mientras más nos queremos, menos vemos a la compañera como una amenaza.

Decía Juliet Mitchell, psicoanalista feminista, “mujeres contra mujeres, la trampa del patriarcado.” En la medida en la que estamos constantemente compitiendo, menos energía estamos dirigiendo hacia aquellas situaciones que la sociedad debe cambiar. Sin embargo, mientras más amor propio practicamos, menos competimos (por ende, colaboramos más), y así dirigimos todos nuestros esfuerzos a derrocar la sociedad patriarcal que nos oprime a todas.

En la psicoterapia feminista, aprendemos cómo poner en práctica estas estrategias de amor propio radical. Así como, ofrecemos un espacio para manejar la culpa que esto a veces conlleva.

Si estás interesada en explorar este amor propio radical, puedes consultar una cita conmigo aquí para iniciar un proceso de psicoterapia online.